El diez de octubre este cómic cumplió diez años.

Mi yo de diecinueve años creía que la tontería se me pasaría a los dos meses, que me cansaría pronto de aquellos garabatos. En vez de eso, comprobó sorprendido cómo iba mejorando con cada viñeta que dibujaba y cómo cada vez más gente disfrutaba con lo que hacía.

Ha sido (y sigue siendo) una experiencia maravillosa. Y, de las cosas que hago por diversión, es la que más alegrías me ha reportado. Menos cuando viene gente y me dice que A Friki’s Life formó parte de su infancia, claro. Entonces me siento VIEJO y os odio a rabiar.

 

Me habría gustado poder dibujar una página especial, algo largo, gracioso y, yo qué sé, con berenjenas con alitas, pero lo cierto es que me ha sido completamente imposible. No solo llevo dos semanas de mudanza infernal (aunque mi piso ya empieza a parecer un piso), además, durante la misma, se me rompió el ordenador. Y a cada cosa que le arreglo, se le rompen tres mas en un frustrante ejercicio digno de Sísifo. Ah, y no, ni siquiera tengo escáner o programas de edición. Ahora mismo mi vida es una fiesta.

Con suerte, todos mis problemas con el universo estarán arreglados esta semana, y espero poder volver a subir cómics un día de estos.

Hasta entonces, sentíos libres de quejaros mucho en los comentarios.

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